Ser competente no es saber que es competencia
Continuando con la experiencia de evaluación curricular de programas de competencias me asombra el bajo nivel de logro de quienes diseñan este tipo de cursos, tanto como el bajo nivel de desempeño de quienes hacen evaluaciones previas de éstos.
Y es que enseñar considerando un quehacer reflexivo no es la lógica tradicional de lo que es la educación. Hemos configurado una tradición de enseñanza y de aprendizaje que va de la mano al entorno conceptual. El repetir conceptos, internalizar ideas, repetir teorías, todo lo cual hace mucho más difícil el mirar la enseñanza desde otros prismas.
Resumiendo los problemas y enunciando las soluciones:
No podemos enseñar a hacer algo sin hacer. El hacer algo implica una actividad, y a la vez un proceso cognitivo que la sustente. Cualquier diseño curricular en competencias debe integrar ambos elementos. No es activismo mecánico, ni pura teorización abstracta.
Los conceptos no se hicieron para retenerlos y repetirlos. Se hacen para poder explicarse el mundo, para poder usarlos como la gran herramienta del ser humano y fundamentar la acción en el oficio. No son tesoros disciplinarios y si no podemos utilizarlo, se pierde donde se pierden todas las palabras: en el olvido.
Como el modelo de competencias se basa en este saber hacer, este es su logro. Por lo tanto la evaluación debe estar ligada a la práctica. Valen entonces los mismos elementos dichos para el diseño curricular del modelo de competencias.
En todos estos procesos el estudiante es concebido como un ser activo. Permitirle la exploración, el error, la innovación son básicos para el logro de competencias.
Y como dice el título de este post, recordar que ser competente no significa ser capaz de definir competencia, de recitar la historia de la competencia. Implica actuar flexiblemente en un mbito del saber-quehacer que configura el mundo.
1 comment Abril 6, 2008

