Bilbao Dixit
“Para que la escuela produzca todos sus resultados y no sea una base de anarquía, debe recibir la dirección del pontificado de la Patria; la acción de la nacionalidad, el impulso de la democracia, la santificación de dos ideas sobre las cuales gira el universo moral y, que son, la unidad o el deber, la variedad o el derecho de todos.
Es la ley suprema de unidad y de fraternidad imponiendo su sello en todo fragmento, en todo ser, en toda parte, en todo día. De otro modo, las escuelas, los municipios, las parroquias no son los elementos de un todo girando en armonía alrededor de la patria, sino gérmenes de anarquía moral, intelectual y política.
Esto quiere decir que debe haber una ley de educación, un sistema, un espíritu y un libro.
Y para dar esa ley, para establecer un sistema, para imprimir ese espíritu y presentar ese libro, es necesario la idea nacional, el gobierno nacional, el libro universal.”
Bilbao, F (1857) Educación. Escuela Modelo. En: Revista del Nuevo Mundo Vol 1. Buenos Aires, Argentina pp 321- 329
Tantos años atrás y aún hay elementos que no se los ha llevado el vértigo de la historia. La educación necesita esa sintonía con los destinos o las visiones de la patria (matria) puesto que a partir de su intencionalidad debe aportar en la adaptación de las nuevas generaciones. Asimismo, impulsada por su imperativo ético debiese trabajar en pro del desarrollo social.
Pero hay elementos profundamente distintos. Bilbao nos habla ardoroosamente de la educación como modo de establecer la república. El proyecto común, el aglutinamiento de la nación a partir de la construcción identitaria conjunta. La necesidad que las nuevas generaciones incorporen ese imaginario. Sin embargo, ese elemento aglutinador republicano parece haber desaparecido. ¿Cuál es la idea nacional que ilumine el resto de los procesos?
Nuevamente el paso del tiempo influye en la construcción de la respuesta. Si conectamos esto con el análisis de discurso que podemos hacer de las propuestas de candidatos a la presidencia en nuestro país. Parece ser que la idea es el desarrollo. Llegar a las grandes ligas económicas. Luego, ese punto de convergencia se deshace y convergemos en numerosas ideas que acompañan el elemento pragmático.
Conversar acerca de la idea de desarrollo, de nuestro proyecto país, incluyendo visiones multiculturales es punto de partida.
Pero para eso, hay que hablar. ¿Y dónde estamos como sociedad civil?
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