Praxis reflexiva

Reflexiones a propósito de la educación y el desarrollo

Se han triplicado los suicidios en escolares en nuestro país.

with 3 comments

Según estudios de prevalencia de suicidio juvenil en nuestro país, hemos triplicado la tasa en los últimos 10 años. De los 52 casos que eran en 1994, pasan a ser 165 en el año 2004. Y no nos perdamos pensando que son números o pocos casos. Hay que dolerse con la apropiación de que cada caso es una historia, dolor y gente que queda con preguntas y lágrimas.

En estas últimas semanas la prensa nos ha mostrado los casos de diversos adolescentes suicidándose en diversas partes del país. (extrañamente, no hay casos publicitados en Santiago) Todos estudiantes del sistema escolar, la totalidad ahorcándose en la soledad de la casa. El primer caso, el de Pamela Pizarro de Iquique además golpea fuerte porque dentro de las causas de su drástica decisión se aduce el acoso y la violencia de sus compañeras de colegio.

Mi primer año completo como psicóloga en un colegio terminó con un chico suicidándose el día de navidad. Un tiro. Certero. Fin. Parte del trabajo fue dar el pésame a la familia. Intentar articular respuestas “profesionalmente correctas” a un tema que supera lo teórico cuando no lo estudias en el libro. Un chico muerto es algo que supera ampliamente la estadística y la casuística. Aunque la prensa de paso a otras noticias al día siguiente.

Parte del cuestionamiento es el ¿Por qué?

¿Por qué un joven o una joven termina sus días de un momento a otro cuando están en la flor de la plenitud?

Primero, no engañarse. A pesar de lo publicitado, la adolescencia y la juventud no son el estado más feliz de la existencia. (eso de la canción ” al pasar esa edad, en que nada es verdad…  es una linda melodía nostálgica solamente) Muchas veces el error está en que los adultos solemos mirar ese periodo de la vida como deseable porque no va acompañado de responsabilidades clásicas: mantener una familia, y conservar un  trabajo. Ser adolescente es bastante doloroso y difícil. Yo creo que si bien lo pasé bastante bien en el colegio, es entre la universidad y estos días donde puedo saborear más plenitud.

Claro, a veces minimizamos los problemas de nuestros alumnos y alumnas. Pero no saber quién se es, quién se quiere ser, en un plantearse preguntas intensamente complejas. Citando nuevamente la cancioncita de los “red juniors” es un espacio donde “nada es verdad”. Si creemos que la mentira nos puede hacer felices… Además la adolescencia tiene precisamente lo contrario:

Abrir los ojos, perder la inocencia. Dejar de creer en lo que nos dicen ciegamente los otros para ir en paso de la propia verdad, el propio discurso, los propios sueños.

Muchas veces no tener nadie con quien compartirlo, puesto que muchas veces “hacia afuera”, nuestros jóvenes están preocupados de lo que a veces decimos cosas sin importancia: la moda, el piercing, el carrete, el peinado, la noticia farandulera de futbol por ejemplo. “Hacia adentro” a veces es un: no sé como quiero verme, cómo me apropio del cuerpo, cómo me relaciono con otros, cómo pertenezco, cómo diferenciarme de mis raíces sin perderla, qué pasa allá afuera.. por qué está pasando eso.

Con una vivencia de intensidad emocional importante de por medio. De hecho y paradojalmente creo que la adolescencia es un duro aprendizaje de “ya no me morí”. A una-uno la- lo patean por primera vez y se sume en el dolor más absoluto, hasta que un día se da cuenta de que a pesar de lo pensado, lo cantado, lo dicho por las amigas y el mundo poético; una- uno no se murió de amor. A eso me refiero. O que se fracasó por primera vez de manera rimbombante – por ejemplo en los puntajes PSU-  y el mundo siguió girando. Que uno se duele y que el mundo sigue girando,  ese dolor no impacta el mundo.

Soledad entonces muchas veces.

Ciertamente hay más elementos en este fenómeno, y de hecho diremos más cosas en otras oportunidades.

Pero así como nos tomó años para tomar en serio el juego de nuestros niños y reconocer que es un proceso importante para su desarrollo intelectual,  vayámonos tomando más en serio a los adolescentes que adolescen de adolescencia…Que es duro llegar al final de esa tarea de desarrollo que se denomina construir la identidad.

Eso es: Aprender a ser.

¿Y la escuela no podría enseñar a ser un poquito más feliz?

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Written by Carola Jorquera

diciembre 12, 2006 a 12:33 pm

3 comentarios

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  1. Hola.
    Soy Juan Diego, del blog ENSEÑ-ARTE. Sé que te llamas Carola, pero no sé nada más. Supongo que te dedicas a la docencia.
    Gracias por enlazar mi blog.
    Un saludo,
    JDC

    Juan Diego

    diciembre 16, 2006 at 8:52 am

  2. very interesting, but I don’t agree with you
    Idetrorce

    Idetrorce

    diciembre 16, 2007 at 4:00 am


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